De Santa María de Palazuelos a Dueñas. Los vinos del Canal

A medida que nos alejamos de la ciudad de Valladolid, dejando atrás la iglesia románica de Santa María de Palazuelos, la impronta urbana e industrial va cediendo terreno a espacios más abiertos donde, junto a los campos de cereal, se advierte el protagonismo del viñedo. No en vano, las soleadas laderas del valle del Pisuerga y sus particulares terrenos entre Dueñas y Valladolid son el origen de los afamados rosados, pero también de los excelentes tintos, de la Denominación de Origen Cigales, la única atravesada por el Canal. Por la cercanía de las dársenas de Valladolid y Palencia estos caldos encontraron una rápida salida comercial por la vía fluvial de transporte.

Seguimos nuestro camino por un trazado paralelo al Ramal Sur, que experimentó muchas de las vicisitudes que condicionaron la obra y que resulta curioso conocer, pues así entenderemos un poco la complejidad del proyecto. En 1795 el ramal había llegado a la ciudad de Palencia. En ese momento las remesas del Estado llegaban de manera intermitentemente, lo que interrumpía y retrasaba el ritmo de las obras. Finalmente, en 1804 el corte fue drástico y definitivo y las obras fueron paralizadas cuando el Ramal Sur había llegado a las proximidades de Dueñas. El comienzo de la Guerra de la Independencia y la posterior crisis política, económica y social que se desató impidieron la reanudación, permaneciendo paralizadas casi tres décadas. En 1831 cuatro grandes financieros y políticos del momento (Francisco Javier de Burgos, el Marqués de las Marismas del Guadalquivir, el Marqués de Remisa y el Duque de Sotomayor) crearon una empresa, la Compañía del Canal de Castilla, que retoma el proyecto y consigue llegar Valladolid, ejecutando todo el tramo que ahora seguimos, en 1835.

En esta fase de ejecución privada la tipología de las esclusas, quizás el elemento más significativo del canal, que permite ir salvando los desniveles, cambian de su planta ovalada anterior a la rectangular, dado su menor coste. Podemos acercarnos a ver ejemplos de estas estructuras de sillería caliza a la altura de Corcos (esclusa 40) y de Valoria la Buena (esclusa 39), y podremos comprobar que junto a ellas no solo están las viviendas del esclusero, que se encargaba abrir y cerrar las compuertas al paso de las barcazas, sino también instalaciones fabriles como las fábricas de harinas, o los puentes, también de sillería caliza.

En esta etapa les invitamos a desviarse de la carretera en varios puntos para acercarse a la amplia oferta de este territorio. En el camino al castillo de Trigueros del Valle, con una atractiva recreación interior orientada al mundo fantástico, pasaremos por el corazón de la tierra de viñedos y por varias bodegas visitables, lo mismo que si nos desviamos hacia Valoria la Buena. Si tenemos más interés por el paisaje natural, dos puntos nos salen al paso, al inicio del tramo los cortados de Cabezón y un poco más allá los de San Martín de Valvení, ambos magníficos atalayas sobre el Pisuerga.

El conjunto histórico de Dueñas, que merece una pausa para recorrer sus calles y monumentos, tiene una privilegiada posición dominando el amplio valle formado por la desembocadura del Carrión en el Pisuerga y el propio paso del Canal, una zona de indudable valor natural por el desarrollo de los bosques de ribera.