Si paseas por la calle Recaredo de Sevilla un Jueves Santo, te encontrarás con una de las estampas más sobrecogedoras y cargadas de historia de la Semana Santa hispalense. No es solo una procesión; es el desfile de la institución más antigua de la ciudad, una hermandad que nació para dar voz a quienes no tenían nada.
Un refugio nacido en el siglo XIV
La historia comienza en 1393. En una Sevilla donde la esclavitud era una realidad cotidiana, el arzobispo Gonzalo de Mena y Roelas fundó un hospital y hospicio para socorrer a la población negra. Lo que empezó como una labor asistencial para libertos y esclavos enfermos se convirtió en la primera institución en Europa dirigida y sostenida por las propias víctimas de la esclavitud africana.
Durante siglos, esta hermandad fue un “espacio seguro” de resistencia étnica donde solo se permitía el ingreso a personas de raza negra. De hecho, el único “blanco” admitido en sus orígenes era el secretario, una figura necesaria para realizar trámites legales y gestiones administrativas debido al analfabetismo de sus miembros.
El misterio de las túnicas blancas: ¿Copió el KKK a Sevilla?
Uno de los datos que más impacta a los viajeros es el origen de su vestimenta. Los nazarenos de los Negritos visten túnicas blancas de cola y capirotes del mismo color, una estética que representa la pureza mariana y la Ascensión.
Sin embargo, esta imagen fue objeto de una de las mayores apropiaciones culturales de la historia. En la década de 1920, William J. Simmons, fundador del segundo Ku Klux Klan, se apropió del diseño sevillano tras buscar una estética medieval que permitiera el anonimato para intimidar. En 1927, el historiador Arturo Alfonso Schomburg denunció públicamente que el Klan había copiado fielmente las prendas de esta sagrada hermandad, transformando un símbolo de liberación y progreso en un emblema de odio y racismo.
Curiosidades que no te puedes perder
- Devoción extrema: En 1653, ante la falta de fondos para celebrar una fiesta a la Inmaculada, dos negros libres se ofrecieron a ser vendidos como esclavos para costear los cultos de su Virgen.
- Antonio Machín y los “Angelitos Negros”: El famoso cantante fue miembro de honor de la corporación. Su hermano se unió a ella tras ver que en el pendón de la hermandad aparecían representados ángeles negros, una rareza en la iconografía de la época.
- Penitencia descalza: Desde 1941, existe la recomendación de que todos los hermanos realicen su estación de penitencia completamente descalzos, un gesto de humildad que recuerda sus raíces humildes.
El Cristo de la Fundación y la Virgen de los Ángeles
Hoy, la hermandad procesiona con dos joyas del arte sacro: el Cristo de la Fundación (obra de Andrés de Ocampo en 1622) y la Virgen de los Ángeles, una talla anónima que fue coronada con rango pontificio en 2019.
Visitar su capilla en la calle Recaredo es conectar con más de seis siglos de historia viva. Es, sin duda, una parada obligatoria para cualquier viajero que quiera entender la verdadera alma de Sevilla y la lucha de un pueblo que convirtió sus cadenas en fe.




