01×10 Sandra Palo y el olvido de las víctimas.

La violación y asesinato de la joven Sandra Palo, el 17 de mayo de 2003, puso de manifiesto que algo se estaba haciendo muy mal en la lucha contra el delito. La polémica Ley del Menor, amparaba a delincuentes que a todas luces actuaban como adultos, pero que eran tratados como niños por la justicia. En las torturas que sufrió Sandra participaron cuatro personas. Para la ley, un adulto y tres menores de edad. Una vez condenados, cada uno según la ley, los padres de Sandra siguieron luchando para que los criminales asuman su responsabilidad, independientemente de su edad. Y vivieron en primera persona lo mismo que otros familiares de víctimas: las buenas palabras de los políticos, la soledad, el apoyo de una parte de la sociedad y la presión de la otra parte para que olviden y pasen página. Las víctimas, además de serlo, muchas veces se quedan solas. Y una sociedad sana y moderna debe estar siempre arropándolas. Porque todos podemos ser una víctima. Porque, de hecho, cuando le hacen daño a uno de los nuestros, nos lo hacen a todos.

01×09 Dahmer, El Carnicero de Milwaukee.

Rubio, de voz melosa y calmada, Jeffrey Dahmer es uno de los personajes más aterradores que ha dado la historia del crimen. Obsesionado con no quedarse solo y avergonzado por sus gustos sexuales, se arrojó a la tarea de crear zombies, esclavos sexuales que pudieran quedarse con él para siempre. Les inyectaba a sus víctimas ácido clorhídrico directamente en el cerebro y asegura que algunas llegaron a dar algunos pasos antes de morir. En su apartamento, la policía encontró un auténtica galería del horror, repleta de restos humanos. La investigación determinó que asesinó al menos a 16 hombres jóvenes. Pudieron ser más. Una vez detenido, no tuvo inconveniente en dar todo tipo de explicaciones. Se refugió en la religión y pidió perdón a las familias de las víctimas.

01×03 Jarabo, el primer “psicópata desalmado” español.

En España, solíamos creer que los asesinos “inteligentes”, esos que matan con frialdad y que planean el crimen para evitar que les atrapen, no podían actuar aquí. Eso era cosa de los anglosajones. Aquello era una bobada, como lo de que en España no hay asesinos en serie. Las mismas circunstancias favorecen la aparición del mismo tipo de asesino, en cualquier punto del globo. Jarabo nos hizo ver que el asesino “inteligente” también puede ser español. Fue calificado como “psicópata desalmado”. Pero, al final, no era tan inteligente.