HONDARRIBIA Y LA BAHIA DE TXINGUDI.

Otra visita imprescindible en nuestro libro de rutas.

  • Foto de portada : Iñaki Peñalba.

Primero su historia medieval. No, mejor las vistas a la costa. O mejor aún, a las cumbres montañosas cercanas. ¿Y al espacio natural de su bahía?

No, espera, espera, mejor empezar por la actividad pesquera, por esos barcos de colores que descargan a diario. Puede ser, pero si cito la historia medieval de entrada, mejor la época romana de la que hay vestigios. O mejor la más reciente llena de fiestas, sus bares, restaurantes. Menudo lío.

Vamos a ver amigos que hay que elaborar un guión y como poco habrá que ordenar las ideas…

La entrada, la entrada principal, la del hachero. Y de ahí se empieza el recorrido por las calles medievales en plena feria. Mejor por abajo, por la paz del paseo marítimo con sus barquitas de colores para entrar en el barrio de los marineros… lo único que al quedar tan cerca Francia igual se cita en un alarde de originalidad la proximidad de los vecinos.

No mira, (a todo esto estoy hablando yo solo), ya que cito el alarde empezaremos por ahí, la fiesta del 8 de Septiembre. Sí, pero los que llegan en Julio o Agosto, no lo van a ver. Y en cambio sí que verán la Feria Medieval de Junio. Pero todavía no hay regatas de traineras y no veremos a la Ama Guadalupekoa, la mejor trainera del Cantábrico, salvo que esté entrenando.

…Y citar Jaizkíbel ? …su sombra, su abrigo o estas cosas tan literarias no estaría mal haciendo ver que llegamos desde ahí. …No. De Jaizkíbel ya hay una excursión en la guía….

…(Cuatro días después )…

  • «Mira, sube aquí arriba…»
  • – Me dice una gaviota que conocí en la Isla Santa Clara de Donosti a la que me encontré por las laderas indómitas de Jaizkíbel intentando ordenar mis ideas
  • «Desde arriba se ve todo mejor… y te daré un titular para el capítulo…»
  • – Hombre, perdón, ave, más que el titular necesito un orden para desarrollar el tema y es que hay tanto…
  • «Ya verás qué fácil se ve todo desde arriba…»
  • – No, si ya lo sé, si en otros capítulos ya me ha dado por volar y hasta he conocido al pájaro Ori que en el Ori es feliz y todo eso.
  • «Empezamos a entrar por el Faro de Higuer y ahora pasaremos por la bahía como si fuéramos un avión aterrizando en el aeropuerto, peculiar donde los haya…agárrate bien…»
  • – Lo de aterrizar aquí será de récord así que por si acaso escórate un poco a tu derecha no vaya a caer precipitadamente. – Ahí, ahí, ahora mejor.
  • «Apunta, apunta todo lo que ves…» insistía la gaviota.

Y veo mar y montaña. Veo la infinita línea de playas de Las Landas, la cercana costa francesa, las colinas de Sara, de Askain. Veo Hendaya, Irún y Hondarribia unidas por el regalo natural del río Bidasoa al tocar el Cantábrico, una bahía en modo marismas donde otras aves de todos los países descansan.

Veo una montaña enorme de nombre Larrun que destaca sobre las colinas pequeñas y un tren de cremallera que trepa descarado hacia la cima. Veo más cerca el fenomenal macizo granítico de la Peña de Aia tan explorada por romanos y una cascada que desafía la gravedad ante la mirada de excursionistas, veo Jaizkíbel, el bello, al tomar una curva en el vuelo de mi gaviota, dando sombra a viñedos y huertas donde una viejecita sigue cultivando tomates. Y marismas luminosas a donde llegan miles de aves.

Veo campesinos, agricultores, pescadores descargando anchoas y jureles sin descanso, veo una trainera verde que deja un reguero de agua y posiblemente de sudor saliendo mar adentro.

Veo escenarios de batallas, torreones de defensa, fuertes de piedra que todavía parecen guardar munición, cuarteles antiguos, caseríos, bodegas, restos romanos, de la Edad Media, de la guerra carlista, de la civil. Veo bailes, fiesta, cantantes de blues, saltimbanquis, princesas, contadores de cuentos bastantes más simples que el que llevo yo ahora, hacheros, veo a Carlos V, a María Teresa, a Luis XIV como poco en su memoria, a Juana La Loca con Felipe el Hermoso, a Hitler con Franco, a Steven Seagal, a Roland Garros perdiendo altura en su vuelo por Justiz, a contrabandistas. Salen y entran veleros, yates, traineras, atuneros, surfistas, aviones…

  • «Has visto qué bien se ve todo? «
  • – Me dice esta ave no tan querida por lo guarra pero que eso sí, vuela como nadie.
  • «Ya tienes hecha la entradilla del capítulo «
  • – Hombre, ave perdón, hecha lo que es hecha, sí. Pero de ahí a ordenar casi ha sido peor porque sigo sin saber por dónde empezar.
  • Muy sencillo… “ Hondarribia, donde mar y monte se unen “ y a partir de ahí lo que te de la gana.
  • – Qué jodida esta gaviota…

  1. LA EXCURSION.

Hondarribia genera un problema grave. No se sabe por dónde empezar. Tanta actividad, tantos rincones, tanta belleza por dentro y por sus alrededores, tanta fiesta, deporte…

Es difícil elegir una ruta, un inicio y un final. Pero por otro lado es una suerte inmensa y es que Hondarribia es posiblemente el pueblo con más posibilidades turísticas en muchísimos kilómetros a la redonda. Todo brilla en Hondarribia. Cualquier momento es bueno para investigar por sus medievales calles. De la tranquilidad del invierno en su paseo marítimo al bullicio de la primavera y verano, con actividades deportivas, con fiestas y eventos o con la opción de darnos un baño en su playa o cruzar a la cercana de Hendaya.

Lo mejor será el que lector elija su camino en función del día que salga, de la hora que aparque, de lo que pidan los niños, del apetito que tenga o de lo que de pronto descubra. Sería ideal llegar en plena Feria Medieval, deliciosa, viendo actuaciones medievales entre calles medievales, viendo princesas salir de Palacio o bufones lanzar bolas al aire, como sería ideal perderse en la noche escuchando actuaciones en vivo en su Festival de Blues, o coger un catamarán y salir por la costa o la bahía de Txingudi, allá donde el caudaloso río Bidasoa llega al mar.

Difícil lo tiene el autor de esta guía para marcar un plan pero lo intentaremos partiendo de la base de que hay un espacio natural que se suele olvidar, las marismas de Txingudi, un curioso espacio donde en cualquier época veremos aves migratorias tomarse un descanso antes de seguir vuelo. Pocos visitantes suelen entrar en este espacio para lo que verdaderamente merece esta marisma.

Empezaremos en la visita a Plaiaundi para después ir al propio pueblo de Hondarribia y que cada cual se las ingenie para ver todos los puntos que les marcaremos incluída la opción de pasar a Hendaya. Remataremos el día subiendo al Fuerte de Guadalupe para regresar a San Sebastián por Jaizkíbel y contemplar el atardecer. Todo esto es posible aunque partamos de la base de que cada cual, amigo lector, se organice como mejor pueda o quiera.

Como decía la gaviota, Hondarribia es el lugar donde mar y monte se unen.

  • 2. EL RECORRIDO.

Vamos a basarlo en Hondarribia donde pasaremos la jornada completa previo paso por este enclave natural sorprendente como son las Marismas de Txingudi, formadas por Plaiaundi y Jaizubia, viendo las primeras de ellas.

Llegada a Irún hacia las 09,30 buena hora para pasar unos 75 minutos entretenidos y luego marcharnos a Hondarribia a una hora todavía buena para aparcar.

  • 1. Marismas de Plaiaundi.

Se llega por la N-I kilómetro 478. Cuesta creer que entre dos poblaciones como Irún y Hondarribia y limitadas por la estación de tren y el aeropuerto, exista este espacio natural de tanta belleza y tan destacado dentro del movimiento migratorio de las aves. Laguardia, Pitillas, Urdaibai, Salburua en Vitoria, son otros espacios de descanso de aves.

El río Bidasoa se ha juntado con el mar (de nuevo la unión mar y monte) dejándonos este regalo al que se llega fácil y por el que se puede caminar tranquilo fuera de otros ruidos externos. Varios recorridos que se juntan en forma de ocho a lo largo de dos kilómetros nos permiten pasear durante el tiempo que deseemos contemplando desde sus miradores y torres todo tipo de aves según la época del año. Una imponente aliseda y unas vistas únicas de la bahía de Txingudi con Hondarribia y Hendaya dándose la mano, nos permite disfrutar mucho más.

Al recinto se puede entrar sin permiso aunque para visitar su centro interpretativo habrá que estar atentos a los horarios.

  • Foto : Mikel Salvador.

Hora y cuarto de visita será suficiente para disfrutar de este entorno que se complementa con la marisma de Jaizubia, muy bella también y que con tiempo podríamos visitar. Para ello, necesitamos de otros cuarenta minutos de paseo. Saliendo de Irún hacia Hondarribia pasaremos antes del Aeropuerto un pequeño puente sobre la entrada de la marisma. Ahí mismo está el barrio de Amute donde podré aparcar sin problema. Un sendero señalizado recorre la ladera Sur de Jaizkíbel en un entorno rural muy bello, entre las verdes laderas del monte y hasta viñedos espectaculares de una conocida bodega de txakolí. Pasaremos por pequeños puentes de madera entre la vegetación y la fauna. Veinte minutos para adelante y otros tantos hacia atrás será suficiente para ver esta otra marisma.

Si no opto por este paseo me voy directo a Hondarribia y procuro aparcar nada más pasar el aeropuerto en la primera rotonda con la escultura de un gran caballo.

  • 2. Hondarribia.

Aunque todavía se le denomina en algunas guías como Fuenterrabía, su nombre original y el actual fue el de Hondarribia, que significa vado de arena. Ya hay restos romanos que demuestran la importancia de esta villa que adquiere este título en 1203 con Alfonso VIII de Castilla.

Hay que destacar sin embargo que los yacimientos prehistóricos encontrados en el monte Jaizkíbel demuestran el asentamiento humano hace más de 5.000 años. Su importante puerto de mar y la cercana frontera provocó un buen número de conflictos bélicos, victorioso especialmente el de 1638, al final de la Guerra de los Treinta Años que se conmemora el 8 de Setiembre, victoria atribuida a la Virgen de Guadalupe que veremos en las laderas de Jaizkíbel.

Visible y muy bella desde Hendaya, nos dice nada más entrar que estamos ante una localidad envidiable. Coqueta, de casas de colores y un caso viejo precioso donde pasear es relajarse y detener el reloj. Entremos pues por su puerta principal y disfrutemos del casco antiguo.

A partir de aquí decidan el recorrido aunque serán puntos de obligada visita los que les indicamos a continuación teniendo en cuenta que por todas partes encontraremos bares, cafeterías, restaurantes o tiendas donde distraernos nosotros y sobre todo el estómago.

  • 3. Puerta de Santa María.

Una de las joyas de Hondarribia y de toda Gipuzkoa pues además de ser icono fotográfico invita casi a vestirnos de Príncipes o Princesas porque es como entrar en el pasado. Es la entrada principal del pueblo con la estatua de un “hatxero” que representa al zapador con su esbelto gorro, antiguo soldado que guardaba la fortificación.

En la misma puerta que en su tiempo tuvo un puente levadizo, se ve el escudo de Hondarribia de 1694 con la Virgen de Guadalupe y sobre el escudo un reloj de sol. Las fotos empezarán a sacarse una detrás de otra.

Esta puerta lleva directo a la Calle Mayor, Kale Nagusia, pero nada más pasar entremos por la primera calle a la izquierda.

  • 4. Baluartes de la Reina y de San Nicolás.

Subamos pues por esta calle estrecha que me lleva en unos pasos por la parte alta de las murallas, protegidas como bien cultural. También podré recorrerlas por abajo, sobre un verde jardín de hierba, viendo los baluartes, torres, fosos, puertas y hasta las huellas de impactos de diferentes conflictos.

Por arriba las vistas merecen más la pena, llegando enseguida al Baluarte de la Reina con sus dos patios unidos por un túnel y ya al final del recinto amurallado, el Baluarte de San Nicolás muy bien conservado y donde se encuentra la otra puerta de acceso a la ciudad.

Regresemos por el mismo sitio hasta la primera puerta para subir ahora sí por la Calle Mayor.

  • 5. Calle Mayor, Kale Nagusia.

En pequeña subida empedrada nos llevará hasta la Iglesia de Santa María mientras vemos el Ayuntamiento del siglo XVIII en estilo barroco, el Palacio Zuloaga, un Palacio urbano del siglo XVIII que alberga hoy día la Biblioteca y el Archivo histórico.

También la Casa Casadevante, del siglo XVII donde se firmó la tregua de 1638 en el llamado Sitio de Fuenterrabía en pleno asedio de las tropas francesas.  Casas con balcones de hierro forjado y escudos nos indican la gran importancia y belleza de esta calle.

  • 6. Iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano.

Construida entre los siglos XV y XVI sobre los restos de una antigua Iglesia romana y las antiguas murallas. Es de estilo gótico aunque más tarde se añaden elementos del Renacimiento como la entrada. La torre del campanario es barroca del XVIII y en el interior de la Iglesia un valioso órgano.

Poco más arriba de la Iglesia llegaremos enseguida a la Plaza de Armas.

  • 7. Plaza de Armas.

Otro punto muy significativo de Hondarribia en la parte más elevada de la ciudad. Notaremos un amplio espacio rodeado de casas típicas muy bonitas y las murallas de esta fortaleza de finales del siglo X en tiempos de Sancho II de Navarra y que pasó en el siglo XVI con Carlos V a Palacio de fines defensivos. Aquí se hospedó en 1660 la hija del Rey, María Teresa con el futuro Rey de Francia, Luis XIV.

La frontera con Francia ha hecho que Hondarribia fuera escenario de muchas batallas así que dañado por las tropas francesas se rehabilitó como Parador Nacional en 1968. La Plaza por lo demás, servía en su tiempo para festejos, proclamaciones, recepciones y hasta de Plaza de Toros.

  • 8. Plaza de Gipuzkoa.

Bajemos por la Calle de San Nicolás muy típica también en Hondarribia hasta la Plaza de Gipuzkoa. Esta calle se cruza con la Juan Laborda e iremos viendo bellos edificios como la Casa Mugarretenea, del siglo XVI, con bellos aleros muy salientes.

En la calle Juan Laborda se encuentra la Casa Eguiluz de la misma época donde cuentan que se alojaron en una de sus visitas a Hondarribia, Juana la Loca y Felipe el Hermoso.

Ya en la Plaza de Gipuzkoa estaremos de nuevo ante otro bello rincón con casas sobre pórticos y un polvorín del siglo XVII. Desde el Baluarte de San Nicolás que hemos visitado ya se entra directo a esta Plaza por lo que bien podríamos hacer el recorrido al revés.

Visitada la parte más antigua es posible sea ya la hora de comer así que bajamos desde la Plaza de Gipuzkoa por una empinada calle bajo un arco que me llevará hasta la Plaza San Cristóbal y allí mismo me adentro por la Calle San Pedro hasta el Barrio de pescadores.

  • 9. Barrio de la Marina.

La misma calle San Pedro es el centro de la localidad y de mayor ambiente, junto a las Calles Santiago que queda justo detrás de la San Pedro y que fue el origen de este barrio y la calle Santa María Magdalena.

Todo el barrio de típicas casas de balcones verdes, rojos, azules, marrones a lo largo de una pequeña alameda repleta de bares. Ya buscando el Paseo marítimo hay que detenerse ante el edificio de la Cofradía de Pescadores, un pequeño edificio de 1361 con un gran arco central en su fachada donde se reunían los pescadores para defender sus derechos. También ante la Iglesia de la Marina de 1921 y el antiguo muelle pegado al Paseo de Butrón, el paseo marítimo.

En este muelle veremos el barco Mariñel, el último de madera de la flota hondarribitarra.

  • 10. Paseo Butrón.

Desde este pequeño muelle sale el paseo marítimo o Butrón por el que merece la pena caminar hasta la playa, el puerto deportivo y el puerto pesquero de gran belleza. El sabor a mar estará presente mientras disfrutamos de las vistas de la cercana Hendaya.

En el mismo embarcadero del pequeño muelle salen las motoras amarillas que constantemente cruzan a Hendaya. Un placer que no se podrá evitar así que no estaría mal planificar la jornada con una breve visita a Hendaya y su larga playa.

A partir de aquí será mejor buscar el coche para rematar la jornada. Hondarribia es una localidad muy alargada y entre idas y vueltas, veremos lejano el final del pueblo ya en el Cabo de Higuer o la subida al Faro y al Fuerte de Guadalupe.

  • 11. Cabo de Higuer.

Es el cabo más oriental del Cantábrico, un saliente rocoso que todavía guarda más tesoros en Hondarribia. Más allá de la playa conviene visitar el puerto pesquero lleno de actividad en sus horas y de tanta tradición en Hondarribia.

Como remate en el punto más alejado de la ciudad, el Castillo de San Telmo sobre el mismo Cabo de Higuer, de aspecto casi fantasmagórico. También llamado Castillo de los Piratas fue construido en 1598 por Felipe II para defensa de las naves ante los piratas y corsarios.

En el mismo Cabo de Higuer encontraremos el Faro que data de 1878 tras haber destruido cuatro años antes los carlistas el anterior. Un sendero muy asequible me lleva a una calita que en mareas bajas es realmente tentadora.

  • Foto : Mikel Gardey.
  • 12. Fuerte de Guadalupe.

Para subir hasta el Fuerte que está pegado a la Ermita de la Virgen de Guadalupe, tomaré la carretera que por Jaizkíbel me lleva a Pasaia y Lezo. A los cuatro kilómetros de subida llegaré a esta bella ermita con espectaculares vistas sobre toda la bahía de Txingudi, la costa francesa, las montañas, la Peña de Aia en forma de corona.

El fuerte es una de las construcciones defensivas más bellas del País Vasco. Construido en 1900 resulta curioso ver sus paredes de piedra y tejados cubiertos de hierba por lo que parece mimetizado con el entorno. Un gran complejo de galerías subterráneas, fosos, galerías de tiro, viviendas para los soldados.

Terminada la visita de las Marismas de Plaiaundi y Hondarribia queda rematarla. Cenar en Hondarribia no será mala idea pero si se quiere regresar tampoco estará mal calculando bien la hora de la puesta de sol, terminar de subir Jaizkíbel y ver desde cualquier punto, la luz tenue del sol iluminando estas imponentes laderas y a la lejana San Sebastián.

  1. A TENER EN CUENTA.

– Evite los problemas de aparcamiento importantes en Hondarribia llegando pronto a la visita. Tras pasear por las marismas de Plaiaundi, entrar en Hondarribia hacia las 11,00 no sería mala hora.

– Una gran época para ver el casco viejo es durante su Feria Medieval en la primera mitad de Junio. Además de pasear por la historia a través del casco viejo, nos mezclaremos con saltimbanquis, titiriteros, cetreros, guerreros con sus lanzas y escudos. Una verdadera vuelta por el pasado.

– No tenga problema con la comida pues hay bares y restaurantes de sobra donde comer a cualquier precio.

– Es buena opción pasar a Hendaya en las motoras que cruzan la ría cada quince minutos, también hay agencias que organizan visitas en catamarán, Jolaski, por la bahía de Txingudi, por la costa francesa o las laderas de Jaizkíbel. Una experiencia maravillosa.

La entrada Hondarribia y la bahía de Txingudi. se publicó primero en Donosti City.

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